En 1968 empezó la plantación de pinos en Uverito, al sur del Estado Monagas. Desde que se construyó el segundo puente sobre el Orinoco, los viajeros contemplan con asombro estas 550.000 hectáreas de bosque sembrado a la orilla de la carretera. ¿Qué ocurre bajo su sombra? ¿Para qué se usa esta madera? ¿Qué tal si pudiéramos caminar entre los pinos para ver animales y flores?
Durante algunos años Los Altos de Sucre se convirtieron en una especie de Colonia Tovar para los habitantes de Puerto La Cruz y Barcelona. Pero como ha ocurrido en todo el país, la inseguridad golpeó y el movimiento se redujo. Sin embargo permanecen el encanto del paisaje y la naturaleza, algunos posaderos de siempre, otros nuevos, los caminantes de la montaña y los artesanos de toda la vida. Bien vale una visita.
Tamara Rodríguez - la gran cocinera de los sabores de Paria – resolvió llevarse los suculencias del Zulia para Carúpano, no sólo para complacer a la multitudinaria colonia maracaibera que se instaló frente al mar oriental, sino a todo ser viviente que quiera pasar del 24 al 27 de abril comiendo bien sabroso, visitando playita, mercados, pueblos, la fábrica de chocolates y conversando con gente fascinante que ama el país. Me parece un plan atómico, original y goloso.
Lejos de cualquier sitio, sólo accesible por aire y mar, con servicios escasos y habitada por unos pocos pescadores, la isla de La Tortuga recibe cada vez más visitas durante las temporadas altas. Eso tiene que ver con la popularización de los motores de cuatro tiempos. El combustible alcanza, es a locha y todas las lanchas llegan rapidito. Les cuento cómo fue la semana santa en Punta Delgada.
Los galipaneros habitaron estas montañas bastante antes de que El Ávila fuera decretado Parque Nacional. Algunos vendieron, pero casi todos conservan sus hogares, algunos convertidos en restaurantes o posadas. Saben que el clima, la vista y el aire puro son su mayor fortaleza.
En este recorrido están algunos clásicos: Granja Natalia, Casa Pakea y los kioskos en Boca de Tigre, la primera parada si suben desde Cotiza. El paso por El Guamito – llamado también La Hoyada – es el paseo de quienes suben por un rato a gozar del clima, el cochino frito y las cachapas. Me encantan las cabañitas en terrazas D’Avila y las habitaciones de La Plazita. Pero la naturaleza se impone con el Picacho, sin la menor duda.