Llano no hay solamente en Apure. Un recorrido desde San Juan de Los Morros hasta Corozopando empieza con el asombro de las extrañas montañas en la capital de Guárico, continúa con las casas muertas de Ortiz, sigue con la represa de Calabozo y su zona colonial y termina con una degustación de quesadillas en Corozopando y una dicha de ojo frente a Los Esteros de Camaguán. Este es sólo el primero de los recorridos que les recomiendo para un “Diciembre con cédula”
Desde que Oswaldo y Patricia descubrieron paisaje, clima y silencio en La Loma del Medio, en el estado Trujillo, supieron que sólo entre esas montañas podían hacer su “Pueblo que tanto di”, una posada estelar con un par de fincas al lado para entender la producción agrícola, el cuidado del medio ambiente y hasta los procesos agroindustriales. Me llena de orgullo este sitio.
En la búsqueda de silencio y aire limpio para criar a sus hijos y compartir con los campesinos, descubrieron un claro entre las montañas de El Pocito, muy cerca de Boconó. Ahí construyeron su casa de techo bajo y ventanales amplios, que luego convirtieron en la Posada Entre Montañas. Ahora arman un refugio en El Riecito, la única truchicultura silvestre que conozco, donde los momoyes cuidan el agua.
Marita convirtió si casa en la posada Nidal hace más de 20 años. Ahí se ocupa del único oficio que ama: "Esperar a quien no quedó en llegar". Encaramada en una loma, rodeada de montañas y siembras de hortalizas, desde su jardín se observa cada tarde el instante en el cual las nubes se instalan a reposar en su nidal. Se han construido otras posadas, pero todo le reconocen su labor de pionera en las lomas trujillanas
Boconó le hace honor al nombre dado por Bolívar, pues las flores no sólo crecen en los jardines y campos, sino que los habitantes las siembran en laticas, porrones y botellas frente a sus casas. El Museo Trapiche de Los Clavo sigue precioso y alberga a los tejedores, la gente de Vitrales Boconó se mudó a una nueva sede modernísima, los pescadores se van a buscar truchas a Río Negro, los audaces se bañan en las cascadas de La Coroó y un sacerdote arquitecto se puso a restaurar monumentos que casi todos critican
poco visitado, dedicado a la agricultura, con gente sana y gentil y precios solidarios. Sugiero esta ruta que acabo de hacer con Arianna mi única hija: Boconó – Niquitao – Las Mesitas – Tuñame – Jajó – La Quebrada – La Loma del Medio – Santiago – San Lázaro y Trujillo. Carreteras angostas pero asfaltadas, prósperas siembras, pueblos apacibles y posadas atendidas por sus dueños. Los detalles en próximas entregas.