Martes, 17 de Enero 2017
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LA CONTENTURA QUE ES MI VIDA

Desde que nací en Caracas el 28 de junio de 1954 he sido una militante de la felicidad. Mis padres, Tony Quintero y Ana Carlota Montiel de Quintero, estaban encantados con mi aparición en sus vidas, a pesar de que ya tenían un varón, Cristóbal, y una hembra, Susana. Con el tiempo se sumaron Inés y Antonio, para convertirme en “La del medio”. En algún momento padecí el pavoroso síndrome y decidí que era hija de mi abuela y por lo tanto hermana de mi padre , tía de mis hermanos y cuñada de mi madre. Pero se me quitó sin necesidad de terapia. Han pasado más de cinco décadas, somos una familia unidísima, un bloque capaz de enfrentarse a las calamidades y las euforias con idéntico afán. Mi papá se fue en octubre del 2013 después de una vida feliz. Nos dejó la herencia de amar la viajadera y amar desbarrancadamente a Venezuela.

Como toda una niña bien y privilegiada, estudié en el San José de Tarbes desde kinder hasta quinto año de humanidades, entré en la Universidad Católica Andrés Bello inmediatamente y me gradué en Comunicación Social, mención audiovisual, en 1976. Mi pasión era ser como Luisa Lane. Eran los días del plan de becas Mariscal de Ayacucho. Apliqué y me fui a Boston a hacer una maestría. Lo que encendía mi espíritu era la educación por medios audiovisuales para cambiar el mundo. Entré a la escuela de educación en Boston University y me dieron mi título de magister en Tecnología Educativa. En 1981 regresé a la patria a cumplir mi misión, que debía combinar con la maternidad. 

En 1980, después de múltiples tratamientos, me convertí en la madre de Arianna, mi única hijita, tan bella mi muchachita. Supe que la fragilidad se había instalado en mis venas, junto a una responsabilidad fundamentalista que ha regido mi existencia desde entonces. Asimilé que esa criaturita dependía de mi para seguir viva y ser feliz. Crecimos juntas entregadas a querernos y cuidarnos la una a la otra. Las astrólogas que consultamos cada tanto - más por vicio que por conducción del destino – siempre coincidieron en señalar que Arianna estaba en el mundo para ser mi madre. Lo asumió con gran entereza en cuanto se hizo mayorcita.  

En 1982 entré a trabajar en la Biblioteca Nacional junto al combo de guerrilleras – como nos llamaban - de Virginia Betancourt. Nuestra misión era poner a la gente a leer y hacerles ver que en la información está el verdadero ejercicio de la democracia. Fueron siete años de aprendizaje intenso en todos los sentidos.  

Más nunca trabajé con horarios ni prestaciones. Vivía al día, eso sí, pero libre dentro de mi militancia feliz. Conocí a Elizabeth Fuentes y empecé a escribir el Manual de Ociosidades en Feriado en 1986. Han pasado 29 años y sigue saliendo en El Nacional, pero ahora en la revista Todo en Domingo. Creció tanto que llegó a Radio Capital en 1990. En 1992 Elizabeth y yo empezamos a hacer Descaradas también en Capital. Ahora estoy en Unión Radio los fines de semana con mi programa “En todas partes”  - que inicié en el 2001. Hago los micros "Cuentos de Camino" con Miguel Delgado Estévez - el músico y la sorda - desde 2005. En enero del 2009 empezamos La Guarandinga de 6am a 9am por Onda, junto a Alonso Moleiro. Si bien regresé a un horario, estuve contentísima. La radio en vivo es una estupenda adicción. Pero en enero del 2014 empecé con espacio propio: Valen de viaje de 1 a 2pm de lunes a viernes igual por Onda en 17 ciudades. Desayunar con realidad aplastante estuvo a punto de calcinar mi militancia feliz. No poder salir me estaba marchitando la alegría. Este programa lo hago desde donde esté, viajo desatada, mando sonidos y soy dichosa. Es la libertad en la radio gracias a la tecnología. 



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