Miércoles, 22 de Mayo 2013
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LA CONTENTURA QUE ES MI VIDA

Desde que nací en Caracas el 28 de junio de 1954 he sido una militante de la felicidad. Mis padres, Tony Quintero y Ana Carlota Montiel de Quintero, estaban encantados con mi aparición en sus vidas, a pesar de que ya tenían un varón, Cristóbal, y una hembra, Susana. Con el tiempo se sumaron Inés y Antonio, para convertirme en “La del medio”. En algún momento padecí el pavoroso síndrome y decidí que era hija de mi abuela y por lo tanto hermana de mi padre , tía de mis hermanos y cuñada de mi madre. Pero se me quitó sin necesidad de terapia. Han pasado más de cinco décadas, somos una familia unidísima, un bloque capaz de enfrentarse a las calamidades y las euforias con idéntico afán. 

Como toda una niña bien y privilegiada, estudié en el San José de Tarbes desde kinder hasta quinto año de humanidades, entré en la Universidad Católica Andrés Bello inmediatamente y me gradué en Comunicación Social, mención audiovisual, en 1976. Mi pasión era ser como Luisa Lane. Eran los días del plan de becas Mariscal de Ayacucho. Apliqué y me fui a Boston a hacer una maestría. Lo que encendía mi espíritu era la educación por medios audiovisuales para cambiar el mundo. Entré a la escuela de educación en Boston University y me dieron mi título de magister en Tecnología Educativa. En 1981 regresé a la patria a cumplir mi misión, que debía combinar con la maternidad. 

En 1980, después de múltiples tratamientos, me convertí en la madre de Arianna, mi única hijita, tan bella mi muchachita. Supe que la fragilidad se había instalado en mis venas, junto a una responsabilidad fundamentalista que ha regido mi existencia desde entonces. Asimilé que esa criaturita dependía de mi para seguir viva y ser feliz. Crecimos juntas entregadas a querernos y cuidarnos la una a la otra. Las astrólogas que consultamos cada tanto - más por vicio que por conducción del destino – siempre coincidieron en señalar que Arianna estaba en el mundo para ser mi madre. Lo asumió con gran entereza en cuanto se hizo mayorcita.  

En 1982 entré a trabajar en la Biblioteca Nacional junto al combo de guerrilleras – como nos llamaban - de Virginia Betancourt. Nuestra misión era poner a la gente a leer y hacerles ver que en la información está el verdadero ejercicio de la democracia. Fueron siete años de aprendizaje intenso en todos los sentidos.  

Más nunca trabajé con horarios ni prestaciones. Vivía al día, eso sí, pero libre dentro de mi militancia feliz. Conocí a Elizabeth Fuentes y empecé a escribir el Manual de Ociosidades en Feriado en 1986. Han pasado 24 años y sigue saliendo en El Nacional, pero ahora en la revista Todo en Domingo. Creció tanto que llegó a Radio Capital en 1990. En 1992 Elizabeth y yo empezamos a hacer Descaradas también en Capital. Ahora estoy en Unión Radio los fines de semana con mi programa “En todas partes”  - que cumplirá 10 años en el 2011. Hago  los micros “Cuentos de Camino” con Miguel Delgado Estévez -  el músico y la sorda  - desde 2006. Y desde enero del 2009 empezamos La Guarandinga, de 6am a 9am por Onda, junto a Alonso Moleiro. Si bien regresé a un horario, estoy contentísima. La radio en vivo es una estupenda adicción. 



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